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OPUS MAGNUM

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CLONACION

Esperé tanto tiempo, pero jamás se cumplieron mis anhelos.

Año tras año pensé: “ahora sí, crearé mi obra maestra”, pero por más que estudiaba, por más que leía, nunca sacaba algo que realmente valiera la pena. 

Me sentía un eterno aprendiz en el arte de la escritura.

Con el tiempo pude ahorrar lo suficiente para que Eugenesics me hiciera un clon: un niño perfecto, sin defectos físicos.

El consuelo de aquellos que decidimos no tener hijos. 

Desafortunadamente fui un padre maduro, casi entrando a la vejez. 

Con la poca energía que me quedaba le di lo mejor que el dinero puede comprar: educación, entretenimiento, salud; pero lo que jamás pude darle fue  el regalo de la verdad. 

Decirle que no era adoptado, que nuestro parecido físico no era fruto de una afortunada casualidad.

Aplaqué un poco mi remordimiento enseñándole desde temprana edad alguna lecciones indispensables: qué hacer si tienes que enfrentarte a una pelea: como cortejar a una dama; hablar y comportarse como es debido en resumidas cuentas.

Sí, fueron años maravillosos. 

Lo vi crecer con esa sonrisa que jamás tuve en mi juventud, explorando  sus regalos sin cortapisas.

Nada le fue negado en la medida de lo posible. 

Fue mi alegría, mi compañía durante esos años. Lo vi transformarse de niño a adulto.

Pasaron los años. 

Yo llegué a los 80, él apenas 20.

Es una lástima que él tenga que “morir” el día de hoy;  para eso fue creado.

Traspasar mi mente a la suya borrará todo su pasado, su personalidad.

¡Caramba! Es mi derecho. El nació para que yo pudiera vivir. Yo pagué para que naciera.

Su destino tiene una cierta carga de ironía.  El procedimiento se hará el día de mi cumpleaños. 

El piensa que vamos al hospital para mi chequeo anual de rutina. 

Tomará ese café que le ofrecerá la enfermera mientras espera en la recepción del hospital. 

Empezará a tener sueño.

Sin darse cuenta se quedará dormido, así, lentamente.

Jamás despertará.

El informe médico dirá que me dio un infarto fulminante.

Pobre muchacho, perder a su padre tan de repente.

En la mañana seré yo, acostado en la cama del hospital, estrenando su cuerpo.

Volviendo al juego de las posibilidades de esto que se llama vida.

En fin, tengo algunos años más para escribir mi obra maestra.

He burlado a la muerte.

Esperen mi libro.

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